Historias que migran y vampiros que sueñan
- Marlene Rojas

- 23 mar
- 1 min de lectura
En la FENALI 39 se vivieron dos presentaciones literarias que abrieron caminos distintos pero igualmente poderosos.

Por un lado, La tierra que nos sueña. Historias de niñas, niños y jóvenes que migran rindió homenaje a la antropóloga Valentina Glockner Fagetti, pionera en el estudio de la infancia migrante en México y América Latina. El libro reúne 13 relatos escritos por académicas, abogadas, periodistas y escritoras, quienes visibilizan a niñas y niños como sujetos sociales y políticos en movimiento. Durante la presentación, Verónica Macías Andere, Rosalba Rivera Zúñiga y Karla Villaseñor Palma subrayaron que la obra busca escuchar y difundir esas voces para provocar acciones de justicia y cuidado.

En contraste, la escritora Lola Ancira presentó Los colmillos del muertito, un libro ilustrado que introduce por primera vez la figura de un niño vampiro mexicano de origen otomí. Inspirada en La voz de la sangre de Gabriela Rábago Palafox, Ancira explora la llamada “literatura de terror rural”, donde la vida de Pablito, el niño vampiro, refleja dicotomías universales como vida y muerte, bondad y maldad. La autora destacó la fuerza del personaje materno y dejó un final abierto para la interpretación del lector.

Ambas presentaciones mostraron cómo la literatura puede ser puente: una para denunciar y dignificar las historias de la niñez migrante, otra para reinventar mitologías desde lo rural y lo fantástico.



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