Humanismo y Bien Común: Académicos de UPAEP e Ibero proponen un nuevo paradigma económico
En un encuentro histórico de pensamiento y ética, la Aula Magna de la UPAEP fue sede de la segunda sesión de la Cátedra Anacleto González Flores, titulada “Humanismo integral, prosperidad multidimensional y bien común”. Durante la jornada, rectores y especialistas coincidieron en una premisa urgente: el crecimiento económico, por sí solo, no es sinónimo de bienestar. El Dr. Alejandro Guevara Sanginés, Rector de la Ibero Puebla, advirtió que el modelo actual de productividad exponencial ha generado efectos colaterales que rozan el "suicidio colectivo", citando la crisis ambiental y la contaminación como pruebas de que la "mano invisible" del mercado requiere, hoy más que nunca, de la "mano visible" de la justicia social y el Estado de Derecho.

Bajo la inspiración de la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco, se planteó que el desarrollo debe ser multidimensional, integrando la salud, la equidad y el cuidado de la “casa común”. Guevara Sanginés enfatizó que el cumplimiento de la ley es la meta más urgente para México; garantizar un Estado de Derecho real otorgaría a los ciudadanos el poder de exigir derechos fundamentales como educación y un ambiente sano. Ejemplos prácticos, como el comercio justo de café y las estufas de lodo en comunidades rurales, fueron presentados como pruebas de que la prosperidad económica puede —y debe— ser compatible con la preservación de la naturaleza.
La realidad local también fue puesta bajo la lupa por el Dr. Alfonso Mendoza Velázquez, coordinador del CIIE UPAEP, quien reveló cifras alarmantes: el 52.7% de la población económicamente activa en Puebla percibe apenas un salario mínimo, monto insuficiente para cubrir la canasta básica urbana. Basándose en el legado de Anacleto González Flores, Mendoza Velázquez sostuvo que la justicia económica no debe ser una simple preferencia política, sino un imperativo ético. Propuso que la riqueza asuma una "misión social" y que la fe actúe como un "freno moral" ante la tiranía del capital y los extremos materialistas que profundizan la brecha de desigualdad.
Finalmente, la sesión concluyó con un llamado a la madurez social para implementar salarios justos y transformar el entorno desde la conciencia personal. Los académicos subrayaron que las crisis social y ambiental son dos caras de la misma moneda, y que la educación debe ser el motor para rediseñar las políticas públicas del país. Este diálogo en la UPAEP abre un nuevo capítulo en la investigación sobre cómo los valores humanos pueden guiar el crecimiento de las sociedades, demostrando que el amor y la ética son, en última instancia, las herramientas más poderosas para construir una prosperidad que no deje a nadie atrás.




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