La Franja juega con el corazón, pero no le alcanza contra los Pumas
- Marlene Rojas

- 13 feb
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En el Estadio Cuauhtémoc se vivió una noche de intensidad pura. Puebla arrancó con fuerza y parecía dueño del destino, adelantándose en el marcador y mostrando un fútbol intratable. La Franja hizo vibrar a su afición con goles que parecían sellar la historia, pero el espíritu universitario no se rindió.

Los Pumas, heridos en orgullo, encontraron en la garra y la fe su mejor arma. Primero un penal los acercó, después la insistencia de Morales y Antuna encendió la chispa de la remontada. Cada balón disputado era un grito de esperanza, cada jugada un latido que mantenía viva la ilusión de darle vuelta al destino.
El momento cumbre llegó al minuto 87: Antuna, tras un esfuerzo titánico, rescató un balón imposible y lo convirtió en una diagonal letal. Juninho, con temple y precisión, definió con una media vuelta extraordinaria. El rugido auriazul se escuchó como un trueno en la casa poblana: la remontada estaba consumada.
El marcador final fue Puebla 2 – 3 Pumas. Los últimos minutos fueron un duelo de corazones. Puebla no bajó los brazos y buscó el empate con valentía, pero Keylor Navas y la defensa universitaria se erigieron como murallas. Al silbatazo final, la épica se escribió: Pumas conquistó una victoria que quedará en la memoria, un triunfo de carácter y pasión.



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