Manual chusco – Sandra y los pretendientes en guerra
"Aquel día solo quería tomar un café". Pero el universo decidió que era momento de presenciar una batalla emocional. Dos pretendientes, ambos convencidos de ser el elegido, coincidieron en el mismo lugar.

Yo estaba en la terraza del café, con mi vestido rojo de diplomacia y mi sonrisa de neutralidad. El primero llegó con flores, el segundo con una caja de chocolates. Se miraron como dos gatos en una azotea. Yo, ingenua, pensé que todo se resolvería con madurez.
Pero no. El de las flores dijo: “¿Y tú qué haces aquí?”. El de los chocolates respondió: “Lo mismo que tú, pero con más estilo”. Y así comenzó la guerra. Se lanzaron indirectas, luego directas, luego miradas que podrían haber encendido una parrilla.
Uno intentó sentarse a mi lado, el otro lo empujó con elegancia. La mesa se tambaleó, el café voló, y yo terminé con crema batida en el cabello. La gente miraba como si fuera teatro callejero. Una señora aplaudió.
Al final, ambos se fueron indignados, y yo me quedé con las flores, los chocolates… y la certeza de que el amor, cuando se pelea en público, es más comedia que romance.
5 consejos:
- Si tienes dos pretendientes, nunca los cites en el mismo café.
- Las flores y los chocolates no amortiguan el ego herido.
- Si el café vuela, que al menos no sea caliente.
- Aplaudir una pelea romántica no es elegante, pero sí terapéutico.
- Si terminas con crema batida en el cabello, hazlo parecer parte del peinado.




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