Puebla clama por la paz: 195 mil fieles acompañan la XXXIV Procesión de Viernes Santo
- Marlene Rojas

- 6 abr
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En un acto de fe sin precedentes, la capital poblana se convirtió en un monumental templo abierto durante la XXXIV Procesión de Viernes Santo, reuniendo a más de 195 mil personas. El solemne recorrido, encabezado por el Arzobispo de Puebla, Mons. Víctor Sánchez Espinosa, no solo fue una muestra de fervor religioso, sino un potente llamado a la unidad nacional. Bajo el intenso sol de la Angelópolis, el mensaje fue claro y urgente: orar y trabajar por un México libre de violencia donde prevalezca la justicia y la paz social.

Las imágenes más veneradas del estado, incluyendo al Señor de las Maravillas, el Niño Doctor de Tepeaca y la Virgen de los Dolores, recorrieron las calles del Centro Histórico custodiadas por cofradías y familias devotas. Durante las reflexiones, se enfatizó que este acto trasciende la tradición, convirtiéndose en un espacio de sanación colectiva ante las heridas que lastiman a la sociedad actual. El obispo auxiliar, Francisco Javier Martínez Castillo, subrayó que en la cruz se reflejan los dolores humanos como la injusticia y la soledad, pero también la fuerza del perdón para vencer al odio.
El Arzobispo Víctor Sánchez Espinosa agradeció la participación de instituciones educativas, voluntarios y autoridades, destacando que esta manifestación fortalece el tejido social de Puebla. Al detenerse frente a los miles de asistentes, exhortó a los fieles a no regresar a casa de la misma forma, sino transformados por un compromiso real de cambio personal que impacte positivamente en sus comunidades. La procesión reafirmó que, ante contextos marcados por la adversidad, la solidaridad y la fe siguen siendo los pilares que sostienen a la ciudadanía poblana.
Con el paso solemne del Cristo de la Expiración presidiendo el contingente, Puebla se consolidó una vez más como el referente nacional del turismo religioso y la unidad comunitaria. Tras el silencio del Viernes Santo, la Arquidiócesis se prepara para la Vigilia Pascual, cerrando una jornada que dejó una huella profunda de esperanza. Esta edición de la procesión no solo rompió récords de asistencia, sino que dejó un eco de reconciliación en cada rincón de la ciudad, recordándonos que el amor al prójimo es el camino para construir una sociedad más justa.



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