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Tradición y comunidad: UPAEP celebra la 12va edición de “Alfombras de Cuaresma” en el Barrio de Santiago

9 abr
2 min de lectura

Con el propósito de fortalecer los lazos de identidad y preservar el patrimonio inmaterial de Puebla, la UPAEP —a través de la Dirección de Formación, Cultura y Liderazgo— llevó a cabo la décima segunda edición de “Alfombras de Cuaresma, una tradición en Nuestro Barrio”. Durante poco más de un mes, el histórico Barrio de Santiago se transformó en un lienzo colectivo donde el aserrín multicolor y el fervor religioso se fusionaron, consolidando este ejercicio como un referente de convivencia entre la academia, los vecinos y las instituciones eclesiásticas.

En esta edición se materializaron 24 diseños artísticos bajo la dirección de los artistas Mariela Esmeralda Olmedo Mandujano y José Braulio Meléndez Hernández. Estas obras efímeras vistieron los atrios de la Parroquia de Santiago Apóstol, San Sebastián Mártir y la Iglesia de San Matías, además de espacios universitarios como el lobby del edificio T. La jornada culminó de manera significativa con la instalación del Altar de Dolores, una labor coordinada por la asociación de colonos que simboliza el cierre de las reflexiones cuaresmales y el inicio de la Semana Mayor.

La participación de estudiantes con becas Santiago y Académica fue fundamental, pues no solo aportaron el esfuerzo físico para la elaboración de las alfombras, sino que vivieron una experiencia de inmersión en la realidad social de su entorno. Este proyecto, apoyado decididamente por los párrocos locales, ha trascendido la esfera religiosa para convertirse en un espacio de diálogo intercultural donde el arte sirve como puente para reafirmar el arraigo de la comunidad universitaria con uno de los barrios más emblemáticos de la capital poblana.

A lo largo de más de una década, esta iniciativa ha demostrado que la universidad es un ente vivo que respira al ritmo de sus tradiciones. El compromiso de UPAEP con el Barrio de Santiago se manifiesta en estas acciones que embellecen el espacio público y promueven una cultura de paz y respeto. Al integrar a jóvenes y colonos en un objetivo común, se asegura que el legado de las alfombras de aserrín no solo permanezca en la memoria visual de los transeúntes, sino que siga siendo un motor de cohesión social para las futuras generaciones.


 
 
 

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